J. SÁNCHEZ ZABALETA

LA LUZ DE LOS CLÁSICOS

LA METÁFORA DEL DESIERTO

TERRITORIOS DE LO POSIBLE

EL SUEÑO DEL HOMBRE

LUGARES QUE HABITÉ

ODISEA DE LO COTIDIANO

MIRADAS

BIOGRAFÍA

ESTUDIO GALERÍA

C/ Parras 37, 29480 Gaucín, Málaga , Spain

CONTACTO

… Biografía

JOSEBA SÁNCHEZ ZABALETA 

Cistierna, León 1970. 

Soy nacido en un pequeño pueblo minero de las montañas de León. Mis primeros años los pasé entre la ciudad de San Sebastián y la villa de Rentería, en Guipúzcoa. Siendo chaval, con cinco o seis años, asistía al estudio de mi padre de manera habitual. Pienso que  fue allí donde seguramente nació esta afición por el dibujo y más tarde por la pintura que no me ha abandonado nunca y a la que tanto debo.  A los trece años me matricularon en la escuela de Arte y decoración de San Sebastián en la que cursé estudios durante cinco años que pasaron volando. Aprendí dibujo, perspectiva, teoría del color e Historia del Arte, ente otras asignaturas teóricas y antes de cumplir los dieciocho me examiné, aprobando la  reválida final con nota en la Escuela de Artes Aplicadas de Zaragoza. Era 1988. Un año más tarde me trasladé junto a mi familia a Hondarribia, un pueblo ante todo marinero, en la desembocadura del Bidasoa, frente a las costas de Francia  y tiempo después, en el poblado de pescadores, entre flores, ropa tendida y olor a calafate, abrí mi primer estudio. Era pequeño, apenas treinta y seis metros cuadrados en los que viví y pinté a mis anchas, sobre todo acuarelas. En ellas se reflejaba el entorno sencillo y cotidiano de aquel pequeño pueblo de mar: sus calles, la playa, las riveras o la marisma de Amute, por la que tanto me gustaba pasear, con su atmosfera “azulyverde”  de los días grises tan presentes aun hoy, un tanto melancólica, porqué no decirlo.  No he nombrado a Alfredo Pasabán, un personaje que merece un capítulo aparte, un capitulo solamente para él, porque él fue quien me enseño a mirar en las infinitas mañanas que compartimos por los desvencijados rincones de San Juan Donibane, refugio de piratas y de Victor Hugo allá por 1843.

Entré a formar parte de la Sociedad de acuarelistas vascos en la que permanecí varios años. Este primer movimiento, que no duró mucho, me permitió sobre todo descubrir la obra de algunos pintores interesantes como la de Alejandro Quincoces, con el cual, a día de hoy, expongo y comparto galerías de manera frecuente. En aquellas exposiciones aprendí mucho. Supe enseguida qué era pintura y que no lo era. Aprendí que la acuarela es síntesis, un viaje de la luz a la sombra, un capricho líquido que te sorprende a cada instante.  Llevarme bien con ella me concedería la virtud del que sabe ser paciente. El que persevera consigue acercarse a lo que anhela y así, en un continuo aprendizaje a tientas, surgieron las primeras interrogantes en forma de caminos. Comencé a exponer mi obra en la Galería Movellán de Hondarribia.  Conchita Pascua fue quien me tendió la mano, quien colocó mis pinturas junto a la de buenos y veteranos pintores a los que yo, un jovenzuelo autodidacta, admiraba a través de los cristales de los escaparates. Ella me puso a la vista de todos. Para mi resultó definitivo ya que llegaron nuevas oportunidades que me permitieron avanzar. Más tarde tuve la suerte de ir conociéndolos personalmente como a Carmelo García Barrena, que recuerdo murió al poco, a Menchu Gal, a Gaspar Montes Iturrioz, a su hijo Jesús, a José Gracenea, con quien coincidía a veces por los márgenes del pueblo pintando del natural, a Enrique Albizu, al cual visitaba en su estudio en la villa Pinpirin, a Javier Sagarzazu, que siempre me abrió las puertas de su taller y con quien, aun hoy, mantengo una cordial amistad. Compartí paredes con Nestor Basterretxea, escultor y amigo personal, compadre del Jorge Oteiza, genio y maestro. Con todos ellos, siendo yo aun, como me decían, un jovenzuelo con la vida por delante, participé en la Muestra Internacional de Arte Contemporáneo que se celebraba en Salamanca por su capitalidad cultural aquel año.

Estando de vacaciones por el sur de España, conocí a María. Casualidad o destino aquella misma noche de su mano sentí descubrir un nuevo continente, y entre sus brazos, el lugar más hermoso de la tierra. Lo digo porque en verdad todo cuanto aconteció después se lo debo a ella. Volviendo a lo que nos ocupa, pasé tiempo a caballo entre Madrid, gigante de asfalto y cemento que asoma a mi paso desde La Continental, y el pequeño pueblo de costa en el que me había hecho pintor. Aquel tiempo intermitente, de cartas manuscritas y carteros cada día, sirvió para deshacer los nudos que me sujetaban, como un barco al norai de muelle, firmemente amarrado. En una de aquellas estancias en Madrid me propusieron mostrar mi trabajo a unas galeristas que empezaban por aquel entonces. La cosa resultó favorable y programamos la exposición unos meses después. Mi primera individual tendría lugar en Madrid, en Noviembre de 2000, en la Galería Estandarte de Padilla 1. “Mareas en horas bajas” fue una exposición de la cual no hubo reseñas en prensa, Madrid es una ciudad muy grande y yo un completo desconocido, pero al público le gustó y todo salió bien. Pasé tres años entre Madrid y el mar de aquella costa que me sabía de memoria hasta que decidí marcharme, dejarlo todo. Solté amarras y crucé las montañas que me habían visto crecer como quien dobla cabos en busca de ese mar de las calmas que intuía existir en ella. Me eché a la mar de sus ojos y desde la ventanilla del pulman pude ver los atardeceres mesetarios, aquellos que pintó Benjamín Palencia, la nueva luz, la luz de los madrides de Antonio López, herederos, porqué no decirlo, de los de su mujer María Moreno, que tantas veces había mirado de chaval en un libro que recogía la antológica celebrada en el centro de arte Reina Sofía, regalo de mi padre.

Primero fue un pie, después, definitivamente, mi cuerpo entero.

Pasé un período en la ciudad y algo después comenzamos la búsqueda de un lugar donde instalar mi estudio ya que la casa era pequeña y necesitaba más espacio. Trazamos unas marcas sobre un mapa y pronto surgieron lugares que poco a poco fuimos visitando. Finalmente compramos una casa entre calles de hierba, entre cultivos de centeno y los bosques de la sierra de Ayllón, entre pastores y ovejas, en la inmensidad de los campos roturados al norte de la ciudad.  En 2004 me instalé en Martín Muñoz de Ayllón, provincia de Segovia. Éramos dos aunque para entonces ya éramos tres. Durante la semana nuestra perrita Tula y yo vivíamos retirados en aquel campo al que María iba y venía los fines de semana lo que supuso una despedida constante y miles de reencuentros que sencillamente iluminaron aquellos años. Este cambio radical, verme en completa soledad me sirvió para pensar, para escribir, para tender la estructura de una obra nueva. Aun no sabía como iba a ser pero debería ser nueva pero sobre todo debería contener aquello que a mi pintura aun sentía que le faltaba. Tras un silencio de varios años en los que solamente me dedique a pintar, escribir y caminar, en 2007 presenté “Una Historia Verdadera” en la Galería Estela Docal de Santander. Una colección de pinturas que hacían protagonista al viaje, a lo que suponen los lugares nuevos y a lo que a través de ellos uno descubre de si mismo. Yo, entre otras cosas, descubrí la ciudad y paralelamente fui siendo consciente de lo que suponía aquella ciudad levantada por los hombres venidos de miles de campos y esto fue suficiente para comenzar mi nuevo trabajo. Por primera vez en la vida sentí que aquellos caminos de polvo por los que ahora caminaba eran caminos reales, veredas que me llevarían tan lejos que hoy me sigo sorprendiendo de lo mucho andado.

Han ido siendo periódicas las exposiciones en las que he participado. Individuales no han sido tantas. Se lo que supone que te digan no, lo siento, como ese vuelva usted mañana tan reconocible para las personas como yo. Debo ser amigo del lento, no tener prisa, ni ansia por asomar la cabeza.  Las exposiciones individuales ahora suceden cada tres o cuatro años, las exposiciones colectivas sin embargo son continuas, incluso hay veces que me he permitido rechazar alguna propuesta que no era de mi agrado. Siempre he procurado cuidar donde colgaba mi trabajo ya que solamente así este alcanzará un lugar más elevado. A lo largo de este tiempo de Pintura he participado en algunos certámenes porque es la forma establecida para hacer crecer la obra, el trabajo de uno y a pesar de saberlo me resisto a hacerlo.  No fui nunca a los maravillosos cursos que imparten grandísimos maestros, muchos de ellos más jóvenes que yo. Ante eso siempre me sentí pequeño, algo cobarde. En el refugio de mi campo he sido el más libre de todos los pintores. Una vez fui finalista en el certamen que organiza el MEAM de Barcelona  con una pintura en el que solamente había escombros y un inmenso horizonte vacío. Pero he de decirlo aquí. No me veo en estas convocatorias y concursos, tal vez porque de niño me llevaron a muchos. Gané el Ricardo Macarrón de Riaza. Se me acababa de romper el coche y necesitaba otro urgentemente. No sé como pasó.

Sería largo, porque a pesar de haberme pasado la vida pintando he podido hacer y colaborar en muchos proyectos, y no quiero extenderme ya más. En la actualidad vivo en Gaucín, cerca de Ronda, en la provincia de Málaga, en uno de esos pueblos blancos que aparecen en las postales del sur de España. Cada vez más lejos de donde nací, cada vez más lejos de donde crecí y de donde uno cree que tiene sus raíces, los padres, los hermanos, los amigos y gente que creyó en mi. Parece que será desde aquí desde donde mi trabajo se deba abrir camino ahora.  Me representan la Sala Parés de Barcelona, la AP Gallery de Segovia, la Galerie Alain Daudet de Toulouse, Francia, y  Mokum Galery en Amsterdam y expongo periódicamente con ellas además de  otras participaciones en galerías de forma colectiva. Hoy, tras colgar mi obra en la galería Nolde o Ansorena de Madrid junto a otros jóvenes realistas de este país mi pintura ha quedado vinculada, de manera clara, al nuevo realismo Español.

…Currículum

Exposiciones destacadas

Individuales

 

2019  Sala Parés. Barcelona. «Intemperie».

2016  AP Gallery. Martín Muñoz de Ayllón, Segovia. «Odisea de lo cotidiano».

2016  Sala Parés. Barcelona. «Odisea de lo cotidiano».

2011  Centro de Arte MMdA. Segovia. «La vida sostenida».

2008  Galería Estela Docal. Santander. «Una historia verdadera».

2004  Galería Estandarte. Madrid. Acuarelas, acrílicos y grabados.

2003  Galería Movellán. Hondarribia. Óleos y acuarelas.

2002  Galería Estandarte. Madrid. Acuarelas opacas.

2001  Galería Movellán. Hondarribia. Dibujos y acuarelas.

2000  Galería Estandarte. Madrid. «Primera serie» Acuarelas.

 

Colectivas

 

2022  JustMad.  AP Gallery. Madrid.

2021  Galería Mokum. Amsterdam. «Winter Colective Exhibition».

2021  Galerie Alain Daudet. Toulouse, France. «Winter Colective Exhibition».

2021  PAN Amsterdam. Galería Mokum. Óleos.

2021  Museo Nacional de Ciencias de Madrid. «Ciencia y Arte en el siglo XXII».

2020 Galerie Alain Daudet. Toulouse, Francia. «Colective exhibition: Alejandro Quincoces, Daniele Cestari y Jernej Forbici».

2020  Galería Mokum, Amsterdam. » Summer Colective Exhibition».

2020  Galería Nolde, Madrid. “Ventanas abiertas”.

2020  Sala Parés, Barcelona. “Art non stop”.

2019 Pedro Peña Galery. Art Marbella. Marbella.

2018  PAN Amsterdam. Galería Mokum.

2018  Fundación Echauri. Pamplona. «Gran arte. Pequeño formato».

2018  Sala Parés. Barcelona. «Ciudades líquidas».

2017  PAN Amsterdam. Mokum Gallery.

2016  PAN Amsterdam. Mokum Gallery.

2016  Galería Ansorena. Madrid. “Jovenes Realistas”.

2016  KunstRai . Mokum Gallery. Amsterdam.

2015 ApGalley. Art Marbella. Marbella.

2015 ApGallery. Donostiartean.  San Sebastian.

2013 Galería Nando Argüelles. Sotogrande, Cádiz. «Futuribles».

2013  Ansorena. Madrid. «Arte por Piura».

2013  Espacio Nolde. Navacerrada, Madrid. «ECUUS».

2011  Galería Estela Docal. Santander. «Cinco realidades».

2011  Exposición y subasta  Asociación española síndrome Down  Madrid

2010  Galería Estela Docal. Santander. «Periferias urbanas»

2008  Galería Estela Docal.  Santander. «Pequeño formato»

2005  Estampa. Muestra internacional de arte seriado. Madrid. Galería Estandarte

2004  Acuarelistas Vascos. Guernica